El hombre de la seguridad en el Metro

Noto cómo me mira la gente. Alguno ya me conoce. Cuando alguien me conoce y va con alguien que no, a través de los reflejos que hacen las ventanas veo que me señala, arquea la cabeza para poder hablar cuanto más bajito mejor y sonríe, unas veces sintiéndose culpable, otras veces con total auto-impunidad. La auto-impunidad me parece bien, de hecho, yo siempre he apoyado al Gobierno.